Los niños tímidos no hablan ni preguntan, sienten muchísima vergüenza, se van limitando, conocen a la menor gente posible, hacen pocos amigos, evitan hacer cosas en grupo, no participan en clase, en los recreos ni en los juegos cooperativos y cuando no hay más remedio, hacen todo el esfuerzo posible para camuflarse y pasar desapercibidos. Es un mecanismo de defensa social.

Al principio, es normal que un niño se sienta nervioso y tímido cuando llega a una clase nueva o a un sitio donde no conoce a los demás, pero si luego de un tiempo el niño no se adapta a la nueva situación, se convierte en problema, porque reduce la vida del niño quitándole experiencias necesarias para su desarrollo.

A veces como padres, no sabemos entender la gravedad de éste problema y lo dejamos pasar. El niño que no levanta la voz, ni grita, ni cuestiona lo que se le dice y no suele dar problemas, podemos pensar que está muy bien, que es un “niño tranquilo” en realidad, lo que pasa es que él está obedeciendo y asumiendo todo lo que le dicen porque prefiere eso antes que dar su opinión.

El niño tímido se oculta bajo el manto de la timidez para protegerse de situaciones sociales que le parecen incómodas, amenazantes o molestas. El problema viene cuando el nivel de timidez hace que el niño tenga problemas de adaptación social, personal, emocional y conductual.


¿Cómo  ayudarlos a adaptarse mejor?

•Dejemos que vayan ganando independencia, autonomía personal, madurez social y emocional poco a poco. La sobreprotección infantil, no ayuda al desarrollo socioemocional del niño, al contrario, debilita sus habilidades para socializar, para comunicarse adecuadamente, defenderse a sí mismo y de los demás.

•Enséñele a expresar, comunicar sus emociones y sentimientos de forma abierta, clara y  afectiva. Evite juzgar sus opiniones.

•Refuerce su autoestima, haga que su hijo se sienta seguro y confiado de sí mismo.

•Haga que se sienta capaz y competente. Enséñele aquellas habilidades que aun carecen.

•Enséñele a comportarse en situaciones sociales, a decir “hola”, “por favor”, “gracias” a presentarse a otros niños, a compartir y mantener una conversación, a compartir juegos, juguetes con otros niños.

•Incúlquele el respeto a sí mismo y a preservar sus derechos sin irrumpir los de los demás.

•Bríndele amor y cariño, a los niños le gusta sentirse amados, protegidos por sus padres en todo momento, esto fomenta la seguridad, confianza en sí mismos y en sus familias.

 

Dra. Sariza Serquen Haaker
Psicóloga – Psicoterapeuta
Clínicas Maison de Santé