Es un síndrome doloroso muy intenso que, por lo general, aparece de súbito

Podemos definir el cólico renal como un síndrome doloroso muy intenso, generalmente de inicio súbito, que se produce por alteraciones mecánicas o dinámicas del flujo urinario que ocasionan un aumento de presión y distensión de la vía urinaria.

Aunque los cálculos urinarios constituyen el 90% de los casos la causa del cólico nefrítico, no todos los cálculos provocan este cuadro clínico. En un 10% de los pacientes, este es provocado por una obstrucción intrínseca o extrínseca del uréter que se produce debido a las siguientes causas:

1. Intrínsecas: cálculos, coágulos, pus, tumores benignos o malignos ureterales, estrecheces del uréter, tuberculosis, etc.
2. Extrínsecas: aneurismas aórticos, embarazo, tumoraciones pélvicas, apendicitis, diverticulitis, etc.

Sin embargo, para efectos prácticos, en adelante al referirnos al cólico nefrítico, lo haremos en relación a la existencia de cálculos en la vía urinaria.


¿Por qué se produce un cálculo renal?

El aumento de la presión en las vías urinarias superiores, provocado por el cálculo al obstruir el flujo de orina nos provoca un gran dolor y los demás síntomas asociados.

Este episodio tiene un comienzo abrupto y por lo general afecta al paciente mientras descansa (en la noche) o está en posición sedentaria, aunque a veces se desencadena tras esfuerzos, ingesta alcohólica o comida copiosa.

El dolor puede ser muy diverso en su intensidad y evolución, siendo habitualmente paroxístico, agitante, de intensidad creciente y de carácter intermitente, aunque a veces es continuo y muy intenso y puede comenzar en la zona lumbar, irradiándose a la región inguinal o genital del mismo lado (testículos en el hombre o labios mayores en la mujer).

La duración del dolor es muy variable, puede ir de minutos a varias horas, y es normal que se presente en los días posteriores hasta la expulsión del cálculo.

Cuando los cálculos ureterales están cerca de la vejiga, a menudo hay síntomas como ardor, sangrado al orinar y aumento de la frecuencia miccional. Es frecuente la asociación de náuseas y vómitos con el cólico renal ya que los riñones y el estómago comparten vías nerviosas en común.

La similitud de los  síntomas del cólico renal con los del tracto gastrointestinal hace que a veces se confundan con diversos trastornos abdominales, tales como gastroenteritis, apendicitis aguda, colitis y salpingitis, por lo que a veces el diagnóstico es difícil y se requiere de varios exámenes y observación del paciente para definirlo.


Afecta principalmente a los adultos, ocasionando pérdidas de jornadas laborales y gastos sanitarios considerables


El diagnóstico del cólico renal descansa en tres pilares fundamentales:

1. Historia clínica, donde se consigna los datos referidos por el paciente así como el examen clínico.
2. Examen de orina. El 90% de los pacientes presentan sangre en orina (hematuria) macroscópica o microscópica, además pueden cursar con infecciones urinarias.
3. Técnicas de imagen. Las más usadas en emergencia son la ecografía renal, la radiografía simple de abdomen, así como la urografía excretoria y la tomografía.

El paciente con cólico renal casi siempre encuentra irritación con el movimiento y rara vez encuentra una posición cómoda. Pueden sentarse, ponerse de pie, caminar, reclinarse y moverse continuamente en un intento de "sacudir" la causa de la molestia. Rara vez hay fiebre, a menos que exista una infección urinaria junto con el cálculo. El pulso puede estar acelerado a causa del dolor y la agitación, y la presión arterial puede estar por encima del valor normal.

La radiografía simple de abdomen, su fácil y rápida realización, y su inocuidad, salvo en niños y gestantes, la hacen una exploración rutinaria a realizar en el momento agudo ya que nos puede informar no sólo de la presencia de cálculos sino incluso de su composición en base a su distinta densidad radiológica, el inconveniente es que sólo el 80% de los cálculos se pueden ver en la radiografía, mientras que el resto (20%), en su mayoría de ácido úrico, no se pueden ver.

La ecografía es muy usada ya que tiene muchas ventajas como evitar la radiación propia de las radiografías, es más rápida, económica y menos molesta para el paciente. Nos indica con rapidez si hay aumento de volumen del riñón por la obstrucción. Por el contrario, los inconvenientes fundamentales serían la dificultad o imposibilidad de demostrar el nivel  de la obstrucción ya que el uréter es una zona ciega a la ecografía.

Actualmente el examen de elección en el diagnóstico de cálculos en la vía urinaria es la UROTEM (urotomografía espiral multicorte), la cual nos va a definir con mucha precisión el tamaño, la ubicación exacta y el grado de dureza del cálculo lo cual nos es de muchísima utilidad a los urólogos para definir el tratamiento a seguir.


Cuando los cálculos renales están cerca de la vejiga, a menudo hay síntomas como ardor, sangrado al orinar y aumento de la frecuencia miccional


TRATAMIENTO

a) Calmar el dolor de nuestro paciente es lo más importante y para ello disponemos de una serie de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos que van desde los AINES (antiinflamatorios no esteroideos) como el ketoprofeno, ketorolaco, diclofenaco, etc, hasta los analgésicos mayores  como el tramadol, petidina o morfina. Asimismo se tratarán los síntomas asociados si es que los hubiera (molestias para miccionar, nauseas, vómitos, etc).

b) Una de las indicaciones que se dan frecuentemente es que se deben ingerir grandes cantidades de líquido para ayudar a la expulsión del cálculo. Esto puede ser cierto, pero si tenemos en cuenta que el dolor se produce por el aumento de la presión en el uréter debido a la obstrucción ocasionada por el cálculo, al incrementar la producción de orina también se incrementará el dolor. Por lo tanto durante la fase aguda del dolor se recomienda disminuir la ingesta de líquidos al mínimo.

c) El tratamiento antibiótico se indicará en caso hubiera infección urinaria asociada, esto puede ocurrir ya que los cálculos renales son fuente importante de bacterias.

d) El problema se resuelve finalmente cuando el cálculo es expulsado, esto generalmente ocurre cuando los cálculos son menores de 6 mm (aunque a veces es muy difícil predecir si el cálculo será expulsado o no). Con cálculos de mayor tamaño la expulsión es bastante difícil y lo más probable es que el urólogo tenga que realizar algunos procedimientos (colocación de catéteres especiales, litotripsia extracorpórea, litotripsia endoscópica, etc.) para extraer o destruir el cálculo.

 

Dr. Jorge Sánchez Moscoso
Médico Urólogo