PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

Desde el año 2013, cada 10 de setiembre se celebra el día de la Prevención del suicidio, por ser un problema de salud pública; a nivel mundial, una persona se suicida cada 40 segundos, lo que equivale a 800,000 personas al año. Es la segunda causa de muerte en personas jóvenes de 15 a 24 años; y es una de las 3 principales causas de muerte en adultos en edad productiva.

En el Perú, se suicidan alrededor de 1000 personas al año. Los intentos suicidas son más comunes que los actos consumados. Por cada persona que logra suicidarse, hay 20 personas intentándolo, por lo que tenemos la oportunidad de intervenir y responder a este llamado de ayuda, que es en realidad es un intento desesperado por escapar de algún sufrimiento.

 

FACTORES DE RIESGO

Entre las causas generales están los sentimientos y pensamientos negativos de culpa, inutilidad, desesperanza o sentirse una carga para la familia. Situaciones como el envejecimiento, la muerte de un ser querido, una crisis emocional, pérdida de trabajo, enfermedades físicas graves y/o invalidante (como el cáncer) y adicciones (como el alcoholismo).

Las causas específicas son los factores relacionados a la edad (mayor de 45 años), considerando que los adolescentes y adultos mayores son grupos de alto riesgo. Los varones tienden a consumarlo (planes más letales) y las mujeres tienen más intentos suicidas. El estado civil soltero y/o divorciado. Problemas de salud mental como depresión, ansiedad, trastornos de personalidad con rasgos de impulsividad, trastorno bipolar y en menor medida trastornos de conducta alimentaria y esquizofrenia. En los adolescentes, hay que prestar atención si tienen antecedentes de haberse agredido antes, tener algún familiar que se haya suicidado; historia de abandono, maltrato; ruptura sentimental; acceso a armas de fuego y la divulgación malsana de actos suicidas en medios de comunicación.

SIGNOS DE ALERTA

Los cambios que deben llamarnos la atención son el descuido en su arreglo personal, una baja notoria en su rendimiento académico o laboral, la tendencia al aislamiento de su entorno, la tristeza, el llanto; que nos mencione que la vida no tiene sentido, los sentimientos de auto- aborrecimiento, que no tenga ganas de hacer nada, no expresar afecto o rechazar muestras de afecto, despedidas verbales, escritas y los intentos de autoagresión.

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

Ante los observado, podemos sentirnos confundidos en cómo actuar con un ser querido de quien sospechamos pueda pensar en suicidarse, pero es una oportunidad para acercarnos y ofrecerle nuestra ayuda. Escucharlo, expresarle nuestra comprensión y apoyo, sin que esto signifique que nos haremos cargo de sus cambios, ya que no somos responsables de los sentimientos de otras personas, más que de los propios. También podemos ofrecerle buscar ayuda profesional, ser proactivo en el seguimiento del tratamiento y soporte emocional para futuras crisis.

Dra. Syntia Laos Mejía
CMP: 56095 - RNE: 29404
Médico Psiquiatra
Clínicas Maison de Santé